sábado, 7 de febrero de 2015

El ángel guardián

Gabriela Mistral
El ángel guardián

Es verdad, no es un cuento; 
hay un Ángel Guardián 
que te toma y te lleva como el viento 
y con los niños va por donde van. 

Tiene cabellos suaves 
que van en la venteada, 
ojos dulces y graves 
que te sosiegan con una mirada 
y matan miedos dando claridad. 
(No es un cuento, es verdad.) 

Él tiene cuerpo, manos y pies de alas 
y las seis alas vuelan o resbalan, 
las seis te llevan de su aire batido 
y lo mismo te llevan de dormido. 

Hace más dulce la pulpa madura 
que entre tus labios golosos estrujas; 
rompe a la nuez su taimada envoltura 
y es quien te libra de gnomos y brujas. 

Es quien te ayuda a que cortes las rosas, 
que están sentadas en trampas de espinas, 
el que te pasa las aguas mañosas 
y el que te sube las cuestas más pinas. 

Y aunque camine contigo apareado, 
como la guinda y la guinda bermeja, 
cuando su seña te pone el pecado 
recoge tu alma y el cuerpo te deja. 

Es verdad, no es un cuento: 
hay un Ángel Guardián 
que te toma y te lleva como el viento 
y con los niños va por donde van.



                                           

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